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OTRA MODA ES POSIBLE: Informe realizado por ESPACIO BUENOS AIRES 11/Ene

¿Cómo mejorar el impacto de nuestros hábitos sin información?

De un modo u otro los consumidores generamos un impacto en nuestro entorno según sean nuestros hábitos al comprar y vestir moda.

Dirigido por la Lic. Fabiana Arguello, profesora de nuestro Curso Moda Sustentable, y con la colaboración Fashion Revolution Argentina. realizamos el estudio Otra Moda es Posible en el que, a través de una encuesta, relevamos información sobre hábitos del consumidor de moda en tres instancias: cómo compran, cómo usan y cómo se deshacen de prendas y accesorios.

Moda Sustentable - Espacio Buenos Aires
Las preguntas apuntaron a obtener información sobre determinados hábitos que, según estudios e investigaciones ya realizadas a nivel internacional, son determinantes en el impacto que la industria de la moda genera en su entorno medioambiental y social.

Nuevas oportunidades para el mercado

El consumidor es uno de los protagonistas en el impacto socio y medioambiental, principalmente en tres momentos: compra, uso y eliminación o deshecho de las prendas.

Respecto de estas tres instancias, a continuación algunas conclusiones respecto de los resultados:

  • La frecuencia de compra es alta, aunque se busca calidad y estilo, más que tendencia

Se puede observar que la frecuencia de compra es alta, un 44% compra al menos una vez al mes, de los cuales la mitad hasta dos y cuatro veces en ese período de 30 días.

Un 42% prioriza la Calidad, un 21% el Estilo y un 16% la Tendencia.

Estos resultados abren la oportunidad para que las marcas puedan concientizar a los consumidores de moda en la conveniencia de comprar menos y comprar mejor. Es el momento de afianzar un proceso de selección más reflexiva, que recree y se enfoque en el estilo por sobre la tendencia.

Espacio Buenos Aires

  • Ya casi nadie lava a mano, ¡pero sí reparan las prendas!

Un 90% mantiene las prendas por medio del lavado, de los cuales un 81% lava en lavarropas (77% en programa corto, 13% en programa largo y 9% con prelavado) Sólo un 15% lava a mano.

¿Cuál es el impacto de este hábito y cómo podemos mejorarlo?

La información de las progresivas investigaciones  sumada a estos resultados pone en evidencia la oportunidad de difundir información y buscar afianzar nuevos hábitos. Algunos ejemplos: prestar atención a la información que brindan las prendas sobre la composición de los textiles,  preferir mezclas de algodón y poliéster,  elegir detergentes biodegradables e incluso  disminuir la frecuencia de lavado. Aunque nos resulte llamativo, algunas marcas como Levi Strauss o  Tommy Hilfiger ya han comenzado a promover un cambio de hábitos entre sus clientes, invitando a lavar las prendas lo menos posible.

lavados - moda sustentable - espacio buenos aires

 

  • Cuando se dañan las prendas, un 81% piensa en arreglarla, de los cuales sólo la mitad lo hace por sus propios medios. Un 28% se queda en la intención y 20% manda a arreglarla.

Esto crea la oportunidad de desarrollar nuevos servicios: vender o adicionar repuestos y accesorios que permitan devolver las prendas a una vida útil.

  • Les cuesta deshacerse de sus prendas. Crean un vínculo emocional con ellas.

A un 87% le cuesta deshacerse de las prendas. A un 40% porque tienen un valor sentimental, a un 34% por ser de buena marca y aún le gusta aunque no la use, y a un 24% porque piensa en que en algún momento le volverá a quedar bien o volverá a estar en tendencia.

Sólo a un 13% no le cuesta.

Un 55% se deshace de ropa o accesorios al menos una vez al año, de los cuales un 38% lo hace cada temporada y otro 38% una vez al año.

Un 75% la dona o regala. Sólo un 8% la vende y un 6% la saca a la basura.

Si comparamos la frecuencia de compra con la frecuencia de eliminación de prendas, queda en evidencia que se compra más fácil que lo que se elimina.

Vivienne Westwood. Not Fast Fashion

Entre todos

El consumidor sólo es uno de los protagonistas de esta industria. Debemos sumar marcas, diseñadores, medios de comunicación, entidades gubernamentales y no gubernamentales.

Un claro ejemplo es lo que ocurre en  Latinoamérica y en el resto del mundo, donde han comenzado, aunque tímidamente, a implementarse sistemas a través de los cuales los clientes pueden devolver las prendas que no van a volver a utilizar a la empresa que se las vendió, para que sea ella quien se encargue de su posible reelaboración, reutilización o eliminación.

El desafío es importante, pero las oportunidades de mejora son muchas.

“Otra moda es posible” y una de las primeras metas que deberíamos perseguir según afirma Kate Fletcher, una de las pioneras en el tema, es  “No asociar moda con comprar”

Nuestro Informe Otra Moda es posible en INFOBAE 

*Más información de nuestro Curso Moda Sustentable